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Guantes para porteros que conquistan el mercado internacional son elaborados por guanajuatenses.


Héctor Concepción Castro Rodríguez originario de Tijuana, B. C., pero traído por sus padres a León, desde los tres meses de edad de nacimiento, llevó al éxito su negocio todo por la pasión del fútbol, pues desde niño soñaba con ser portero profesional del equipo León y de la Selección de México.

Héctor Castro es reconocido como un joven emprendedor, entusiasta, comprometido con la gente que lo rodea, pero sobre todo con las personas que colaboran en su negocio, también tuvo la oportunidad de ver cristalizado su sueño al jugar en el Unión de Curtidores y poco después, en el equipo León.

Una temporada en la que el empresario Héctor Castro vivió, fue con pocos recursos, pues en aquel tiempo no tenía para comprar unos guates que le solicitaban dentro de los equipos, eran indispensables para la práctica de tan añorado sueño.

Darío Miranda quien era el entrenador de porteros, le regaló unos guantes desgastados, todos rotos de los dedos, fue entonces cuando Héctor los descoció, les cambió la palma por una plantilla de PVC, y fueron los que justos le sirvieron para entrenar.

Por su creatividad al bordar los viejos guantes y dejarlos como nuevos, todos sus compañeros como “Adrián Chávez” y “Alejandro López”, los vieron, les gustaron y le dijeron que por qué no les cambiaba también a ellos la palma a sus guantes.

Todo inició así, descocer guantes, cambiar las plantillas y bordarlo, dejándolos de una manera que fueron más útiles para los mismos jugadores. Al ver los resultados y la demanda de más porteros por cambiar sus guantes, Héctor se emocionó, se apasionó e inició hacer un poco más de guantes, pero todo como hobby, pues nunca pensó dedicarse a la producción de artículos deportivos, guantes en especial.

Por diversas circunstancias que tuvo que enfrentar con su familia en ese momento, Castro Rodríguez abandonó el fútbol y el segundo semestre de la universidad, pues la necesidad lo orilló a buscar un trabajo formal, ingresó solicitudes en varias instituciones bancarias, por lo tanto, para seguir manteniendo un poco su economía, continuó haciendo guantes, aprovechando que se había hecho amigo de muchos jugadores.

Pasaba el tiempo, nunca le hablaron del banco, pero él seguía produciendo guantes, pues cada día era más la demanda. Su primera inversión fue comprar unos pedazos de material en el Mercado La Luz, le salieron 7 guantes y todo lo que ganaba de ellos los volvía a invertir, tal cual como le aconsejó su padre, “no gastes, gasta menos de lo que puedas y reinviértelo”, así lo mantuvo durante 2 años, no sacarle nada al negocio solo para pagar los sueldos, si tenía que viajar, pagar los camiones y las comidas.

Poco a poco lo que representó para Héctor como un hobby, se fue consolidando como un negocio, sin embargo su crecimiento fue sin una estructura, sin orden, vendían pero no sabían cuánto les debían, ni a qué plazo; todo el equipo de trabajo, con las ganas y empeño continuaban fabricando, pero hubo clientes que se aprovecharon de esa deficiencia interna y se fueron sin pagar, todo por no estar preparados para administrar el negocio, por tal motivo muchos “goles les metieron”.

A los 29 años de contar con la empresa denominada “Rinat” y la que no solo produce guantes para porteros, sino ahora ropa deportiva para mujer y hombre, cuenta con una platilla 250 empleados, los cuales hoy producen y exportan productos deportivos hechos en León hacia los Estados Unidos, países de Centro América como Colombia, chile, Venezuela, Brasil, Uruguay Argentina y Bolivia, por mencionar.

Héctor Castro tuvo la oportunidad de acercarse a Gobierno del Estado a través de Fondos Guanajuato de Financiamiento, pues hacía unos meses “Rinat” fue víctima de un fraude, el cual desestabilizó por mucho la economía de la empresa.

Debido a su experiencia ante otras instituciones financieras, señala que el apoyo crediticio que recibió de Fondos Guanajuato de Financiamiento, ha sido de gran ayuda, pues las tasas y plazos para pagar son las más bajas, los cuales le permitieron darle un empuje a su empresa.

“Es muy buen apoyo, ojalá toda la gente y empresas se den cuenta de que existe Fondos Guanajuato, que las tasas son muy bajas y también hay que saber para qué utilizaremos el dinero, no solo pedir por pedir, puesto que finalmente lo tienes que pagar y si no lo inviertes bien, que te genere utilidad y ganancia, pues te metes en problemas”, asevera Héctor Concepción.


Como parte de su experiencia empresarial, sugiere a los nuevos emprendedores, a quienes ya tiene su propio negocio y desean hacerlo crecer, “lo que me dijo mi papá, no porque te veas con dinero quieras comprar un coche, la mejor ropa, lo primero es gastar lo menos posible, lo justo, lo necesario, pensando en darle la madures al negocio, por lo menos dos años para que comience a dar frutos”.